Policiales REVUELTA

Catorce presos toman la Comisaría 5ª, se apoderan de armas, dañan vehículos y retienen a 3 policías

Con los agentes doblegados, los presos destrozaron todo. La máxima tensión se dio con disparos al aire. Pese a la supremacía numérica, no hirieron al personal. Exigían que les morigeraran las detenciones.

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A los tiros, vociferando amenazas y trepados en techos (y una antena), 14 detenidos tomaron por asalto la Seccional 5ª, en cuya revuelta irrumpieron en un depósito, se apoderaron de escopetas y "tumberas".

El epicentro fue el edificio de Antenor Álvarez y Alfonso Quinzio, Bº Jorge Newbery, entre las 2.30 y 7.30 de la víspera.

El prólogo de la historia se dio al ser destrozado el candado de las celdas.

Una versión sostiene que un policía fue y acabó reducido: un preso tenía una punta y en segundos se apoderó de la pistola del funcionario policial.

Noche de tensión

La seccional albergaba a presos por violencia de género, abuso, robos, etc.

Para cuando los tres oficiales advirtieron la movida, tres internos ya estaban en la vereda.

Estalló una pelea, hasta que los reos terminaron doblegados y esposados.

Empero, con ello los policías descuidaron su retaguardia y rápido los otros 11 presos alcanzaron la preciada libertad temporaria.

"Dueños y señores", los detenidos coparon la comisaría, tomaron de rehenes a tres policías y fueron directo al depósito de armas.

Armados y "relocos"

Los más efusivos se armaron con escopetas y "tumberas", trascendió.

Así, con el arma reglamentaria del oficial, más los secuestros, los presos "animaron" una ruidosa revuelta, con tiros al aire.

Para entonces, alguien había alertado al Usar, bomberos y comisarías.

La contraofensiva policial no se demoró. Enviaron a un negociador-pacificador y blindaron el edificio en un radio de 200 metros.

Los dos más "cerebrales" de los presos, rápido advirtieron que no tenían futuro pertrechados dentro. Alguien sugirió huir, saltando los techos y en diferentes puntos cardinales.

Así lo ensayaron, pero los policías los frenaron con tiros (postas de goma).

"Canas p..."

No tan resignados, los detenidos hicieron alarde de su audacia y hasta insultaron a los policías.

"Canas p...", "vengan que los vamos a c... a los tiros", desfiaban, se supo.

Al asumirse forzados al corralito de la 5ª, se pusieron más enérgicos.

Destrozaron la tapia y arrojaron ladrillos contra dos vehículos que permanecían afuera: una 4x4 y un automóvil, ambos entregados en calidad de depositarios judiciales.

Con las primeras luces del día, 2 osados subieron a una antena y amenzaron con matarse si no eran escuchados sus reclamos.

 
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