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El derecho sanitario y Ramón Carrillo

- 06:46 Opinión

El Derecho Sanitario es una rama del derecho que ha comenzado como una luz asperjada a generar los cimientos de su autonomía científica. La jurista Claudia Madies lo ha definido como la rama transversal emergente del derecho que regula las relaciones jurídicas que tienen por objeto la salud humana individual y colectiva y su protección, incluyendo las conductas, procesos, actividades, condiciones, servicios y productos pertinentes para su prevención, preservación, promoción, conservación y mejoramiento, así como en su vinculación con otros derechos fundamentales de los seres humanos interdependientes y los determinantes que pueden tener efecto significativo sobre ellos, considerando sus múltiples variables políticas, biológicas, científicas, sociales, ambientales, ecológicas, económica financieras o de cualquier otra naturaleza, incluyendo la salud pública, la actuación profesional y la resolución de conflictos biojurídicos.

La Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes integra la Red Nacional de Derechos Sanitario, en la cual nos encontramos organizando diferentes actividades, propuestas y recomendaciones, con vistas al Quinto Congreso Nacional e Internacional que se desarrollará en nuestra provincia el próximo año 2020 en el marco de nuestro Bicentenario Provincial.

Seguramente en el alma bella de Ramón Carrillo vamos a encontrar las ideas claves para la gestación de esta idea colectiva que se hace realidad desde la salud humana como “un estado completo de bienestar físico, mental y social” según la definición de la Organización Mundial de Salud.

Este prócer santiagueño, precursor del sanitarismo argentino, llevó a cabo una revolución sin precedentes en la salud pública desde una concepción social de la medicina. Sostenía que los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo afirmaba que  no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría, “sólo sirven las conquistas científicas sobre la salud si estas son accesibles al pueblo”. Resaltaba la prioritaria importancia al desarrollo de la medicina preventiva y a la organización hospitalaria, introduciendo conceptos como “centralización normativa” y “descentralización ejecutiva”.

Brillante en su carrera en el mundo científico y académico, hizo suyo el apotegma gramsciano, “odio a los indiferentes, vivir es tomar partido”, entonces junto a un grupo de brillantes intelectuales, como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Enrique Santos Discepolo y otro ilustre santiagueño Homero Manzi, entre otros, decidieron apoyar el surgimiento del peronismo.

Fue designado primer Ministro de Salud de la Nación en el año 1946, y durante ocho años de gestión inauguró más de 20 hospitales en todo el país, desarrolló el concepto de gratuidad de la atención de los pacientes, estudios, tratamientos y la provisión de medicamentos. Todo ello mientras un tren sanitario recorría el país, haciendo análisis clínicos, radiografías y ofreciendo asistencia médica y odontológica en los lugares más recónditos de nuestra patria, donde nunca había llegado un médico.

Se lanzaron planes masivos de educación sanitaria y campañas intensivas de vacunación logrando la erradicación del paludismo, eliminación de epidemias de tifus y brucelosis y combatir casi por completo la sífilis y la disminución de la enfermedad del Chagas. Al mismo tiempo se redujeron sensiblemente el índice de mortalidad infantil y tuberculosis.

Apoyó la creación de Emesta (Empresa Medicinal del Estado) la primer fábrica nacional de medicamentos, ideada para el abastecimiento de remedios a bajo precio y también a laboratorios nacionales a través de incentivos económicos.

Concebía a la política como una extensión de la ética y en ese sentido fue un extraordinario defensor de los Derechos Humanos, decía: “El hombre de hoy ha hecho sus esclavos a la electricidad y la fuerza nuclear y, será pronto el empresario de las fuerzas del mar y del sol. Estamos frente a un poder catastrófico que puede ser peligroso para el hombre mismo. La civilización vuela en aviones y cohetes, mientras que la cultura recorre todavía a pie los caminos del mundo. El hombre actual ha perdido la buena costumbre de la reflexión y la meditación. Llegará a la luna antes de haber extirpado de sí mismo algunos resabios bárbaros que lo empujan a la guerra y a la destrucción de su propia obra. Tremenda y trágica paradoja. (Teoría del Hospital. Tomo I, p. 30).

En julio de 1954 aquejado por una hipertensión maligna, sumado a internas políticas en la última etapa del segundo gobierno de Perón, renunció al cargo de Ministro de Salud. Cuando llegó el golpe militar de la autodenominada Revolución Libertadora, fue acusado de los delitos de enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos. Murió pobre y exiliado el 20 de diciembre de 1956 en Belem do Para, República de Brasil. Tenía 50 años y una llaga profunda en su corazón.

Promover el Derecho Sanitario es difundir el pensamiento del Dr. Ramón Carrillo, nos comprometemos desde la Red Nacional a editar sus obras completas, que se encuentran agotadas y escasamente difundidas. Santiago del Estero se prepara para celebrar su Bicentenario y en ese sentido resaltar su figura es  rendir un tributo a un gran  patriota santiagueño.

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