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Quinientos años de Leonardo da Vinci

Por la Lic. Nieves Teresita Maldonado, escritora e investigadora de Estética Cuántica argentina.

- 21:50 Viceversa

Estamos aquí para celebrar los 500 años del fallecimiento de Leonardo Da Vinci, homo universalis, hombre del Renacimiento y primer hombre cuántico de la Historia. Pintor, escultor, filósofo, estratega de guerra, físico, arquitecto, ingeniero, músico, biólogo, hasta cocinero. Fue el modelo del hombre polifacético y de inteligencia múltiple, con una percepción holística para vislumbrar y transfigurar la realidad circundante.

¿Y cómo no estar aquí como integrantes de MAQ (Movimiento de Arte Cuántico)? Somos sostenedores del Arte y la Ciencia caminando juntos, complementándose como el Yin y el Yang, luz y sombra, ser y no ser, estar y no estar, evidencia de hechos y simbolismo de experimentaciones. ¿Cómo podíamos faltar a esta celebración si somos todos y cada uno de nosotros, la conjunción de Arte y Ciencia? Leonardo Da Vinci, cinco centurias atrás, así como en este aquí y ahora, aparece como el primer hombre en perfilar un Arte, una Estética Cuántica donde la Ciencia representada por la Física Cuántica transita todos los senderos-enamorada y de la mano, de la otra parte de su universo -el Arte- ese, que tiene otro lenguaje pero que también goza de la perplejidad.

La sabiduría y el ingenio de Da Vinci se resaltan en los diversos inventos y reformulaciones de mecanismos ya existentes. Su aguda y sistemática observación de los vuelos de pájaros, le posibilita establecer nexos con lejanías y otros paradigmas; tanto que llega a alumbrar este siglo XXI. Por ello nosotros, los que integramos MAQ, volvemos al nacimiento de máquinas complejas, y decimos que allí, entre engranajes, poleas y pesas como también entre fabulosas pinturas de Leonardo Da Vinci; está el origen de un hombre cuántico. Ser artista e inventor, es producto de un profundo autoconocimiento y luego de un emerger al fuera con el convencimiento que contribuirá al ser y estar de la sociedad atemporal.

No solo maquinarias pasaron por su mente, sino también procesos que rigen el comportamiento de la luz y el sonido anticipándose a uno de los principios básicos de la Física Subatómica como lo es la dualidad onda- partícula. Llegó a anticipar la relatividad del movimiento así como la tercera ley de Newton (de acción y reacción). Y fueron leyes de la naturaleza que sólo estuvieron en su mente sin ser expresadas explícitamente. Siempre perplejo ante sus observaciones tanto que llegó a decir que “nunca se encontrará invento más bello, más sencillo o más económico que los de la naturaleza, pues en sus inventos nada falta y nada es superfluo”.

Al escribir y dibujar los mecanismos del cuerpo humano, dejó bien aclarado que éste, es mucho más que una máquina. Aquí es donde se acerca a la parte espiritual, allí donde el mundo no tenía leyes mecanicistas sino por la propia creación del ser humano.

Este ingeniero y pintor, como se le llamaba en la corte de Ludovico el Moro, supo combinar la Geometría y Arte con el manejo de la perspectiva y precisión científica. Desde los textos del arquitecto Vitrubio construyó una tabla de las proporciones del cuerpo humano, que perdura en el tiempo. La figura de ese hombre desnudo en dos posiciones diferentes -una de ellas dentro de un círculo y la otra, dentro de un cuadrado- más que proporcionar las dimensiones de lo perfecto fue posiblemente un disfraz para incentivar la resolución del gran problema matemático denominado la “cuadratura del círculo.”

En su producción pictórica, el modelo universal de la belleza fue desterrado, y así la naturaleza fue representada también desde la fealdad y lo grotesco. Con esto premoniza una de las características del Arte cuántico: la coexistencia de opuestos (A y no A). Con sus claroscuros jugó con la luz y la sombra, con el negro y el blanco. Sus retratos pendularon entre lo femenino y lo masculino. Consideró falsa la claridad excesiva y como legítimo y verdadero, lo incierto. Su técnica del sfumato no solo otorgó misterio. Fue un pensar cuántico, ya que manejó apariencias, incertidumbres en su visión desde la distancia. Así los contornos de sus figuras se funden, los perfiles desaparecen y aparece una concepción inicial del universo cuántico.

Honramos hoy al mundo de Leonardo y su salto cuántico para llegar a este tiempo. Por eso decimos: Bendita sea su realidad que no se agotó en lo que sus ojos vieron sino que avizoró un mundo curvo, ecléctico, complejo, un continuum espacio-temporal que une los conceptos de materia y espíritu. Bendita sea su mente cuántica que abonó el descubrimiento de los campos mórficos de Rupert Sheldrake esos lugares de resonancia magnética donde quedan “archivados en una especie de memoria universal …los nuevos descubrimientos y técnicas …” De generación en generación sus creaciones fueron pasando tanto que hoy incentiva la práctica de una Filosofía de aprender para toda la vida.

Bendita sea la vastedad de su mundo, que permite que espacio ni tiempo sean obstáculos para que todos los humanos estemos conectados. Así el helicóptero, el puente giratorio, el automóvil, la ciudad ideal y tantos otros, anticiparon un entrelazamiento cuántico. Bendito sea su recurrente embeleso por el agua que se desplazaba en los torrentes. Gracias a ello tenemos hoy la ley de continuidad. Ah, esos fluidos agua/aire y sus deducciones sobre el comportamiento del sonido… Tanto para celebrar, tanto para bendecir, en este aquí y ahora de los quinientos años del primer hombre cuántico. Nosotros, miembros de MAQ, prometemos ser el Universo mismo y llevar dentro de cada uno, toda la trascendencia de cuanto existe.

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