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Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62):

- 23:53 El Evangelio

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos le dijo uno: “Te seguiré adonde vayas”.

Jesús le respondió: “Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.

A otro le dijo: “Sígueme”.

Él respondió: “Déjame primero ir a enterrar a mi padre”.

Le contestó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios”.

Otro le dijo: “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”.

Jesús le contestó: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”.

Comentario

Apetencias de poder de los discípulos de Jesús que los evangelistas relatan en distintos momentos. En Mc 9.33 recoge la discusión de los discípulos camino de Cafarnaúm sobre el mismo tema ¿quién es el más grande?

El hombre siempre preocupado por ser importante, ocupar los primeros puestos, ser reconocido socialmente, y Dios mostrando su predilección por los últimos, los que ocupan los últimos puestos, por los que sirven, por los que son pequeños.

Qué difícil resulta adherirse a este mensaje desde el corazón y desde la vida. Qué difícil resultó para los apóstoles entenderlo.

Ellos, que habían vivido junto a Jesús curaciones milagrosas, expulsión de demonios, deferencias de amistad de Jesús hacia ellos ¿cómo no pensar y preocuparse del lugar que ocuparían en el Reino? ¿Y entre ellos, rivalidades quizá?

Y nos es difícil muchas veces, también a nosotros hoy, vivir este mensaje. Pasar por la vida, independientemente de la misión que realicemos o el puesto que ocupemos, libres de toda apetencia por el agradecimiento o reconocimiento o el poder.

¿El más importante? Y Jesús contesta de una forma muy pedagógica, diríamos hoy.

“Si no os hacéis como niños”. A la apetencia de poder de los discípulos responde de esta forma desconcertante. Los apóstoles pensando en grandezas, en importancia y Jesús respondiendo en términos de humildad, sencillez, servicio.

El Dios que nos reveló Jesús es un Dios que se hace presente en lo pequeño, en lo sencillo, en lo que no cuenta (los niños en la sociedad de Jesús).

“Si no os hacéis como niños” es también una llamada a la ingenuidad del niño para creer. ¿Será que nosotros también necesitamos que disminuya esa capa espesa de racionalidad para adentrarnos en el misterio, el misterio del Reino?

Y por último una llamada a acoger a los niños como símbolo de los que no cuentan en la sociedad, a los que nada tienen... porque ellos sí que son importantes en el Reino de los cielos.

Estoy en Ruanda, desde donde hago esta reflexión. Hay niños, muchísimos niños y, sin duda, muchos ángeles y personas buenas que captan la sonrisa de Dios cuando logran la sonrisa de un niño.

Abre Señor nuestro corazón y prepáralo para que sepamos acoger, acompañar, comprometernos, caminar humildemente, con una mirada compasiva y acogedora hacia los más pequeños de la sociedad, hacia los que nada cuentan. l


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