×

“Pedid y se os dará, buscad y hallaréis”

Evangelio según San Lucas 11,5-13

- 23:51 El Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: “Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Y, desde dentro, el otro le responde: ‘No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos’. Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”.

Reflexión

Lucas nos hace caer en la cuenta de cómo y cuándo las puertas de nuestra fe están abiertas para Dios. También de la bondad o la maldad de nuestras acciones.

A veces, y así lo demostramos con la gente, nos mostramos con una actitud sospechosamente egoísta cuando alguien llama a nuestra puerta y nos presenta su necesidad.

Pretendemos no dejarnos embaucar, ponemos una armadura a nuestros sentimientos, y mostramos una actitud semejante a la de Caín que no se responsabiliza de su hermano Abel.

¿Cuándo abrimos nuestras puertas a la fe? ¿Cuándo somos nosotros los necesitados? ¿Por la impaciencia que nos provoca la insistencia de un hermano?

La enseñanza de Jesús a sus discípulos de ayer y hoy es: ¿qué vas a dar una piedra o un pan?

Es una pregunta que ha de resonar en nuestro vivir diario. En la medida que camino siguiendo a Jesucristo, ¿Cómo es mi respuesta a la llamada de Dios y a la llamada de un hermano?

En comparación la bondad de Dios desborda siempre cualquier respuesta humana. Dios desborda en el amor, en la delicadeza, en la escucha en la generosidad. Por eso, otorgará el Espíritu Santo a los que se lo piden. Y esta última consideración es importante. No veremos, ni contemplaremos la presencia de Dios actuando en nuestra vida, si no abrimos las puertas de nuestro interior, si no se lo pedimos.

No es lo primero que a uno se le ocurre al dirigirse a Dios: pedirle su Espíritu Santo. Nos salen fácilmente mil otras cosas antes que esta que nos propone Jesús, más de andar por casa, más que nos saquen las castañas del fuego. Es humano que así sea. Pero es importante al acercarnos a Dios para comunicarnos con él, sobre todo para pedir.


Más noticias de hoy