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Levántate y vete, tu fe te ha salvado Lucas 17, 11-19

Pbro. Mario Ramón Tenti

- 21:52 El Evangelio

En la Biblia, por lo general, se llama “lepra” a diferentes tipos de enfermedades de la piel que no necesariamente está vinculada a le enfermedad de Hansen, actualmente lepra.

Los afectados por esta enfermedad eran considerados impuros y quedaban excluidos de la convivencia comunitaria teniendo que vivir fuera de las ciudades y poblados.

Más aún, esta enfermedad, como otras, era considerada un castigo de Dios por lo que el enfermo no sólo era excluido de la sociedad sino estigmatizado, como pecador. Este es el contexto en el cual Jesús les dice a los leprosos que vayan a “presentarse ante los sacerdotes” para que comprueben que están sanos según Levítico 13, 39 y mediante dicha certificación sean incluidos nuevamente a la sociedad y a la comunidad cultual.

Mientras los leprosos iban en camino a presentarse ante el sacerdote, quedaron limpios. Uno de ellos, “extranjero”, el samaritano, es decir, no perteneciente a la casa de Israel, al verse curado se volvió alabando a Dios y echándose a los pies de Jesús le dio gracias. El samaritano “vio” lo que los otros no vieron, descubrió en la curación, la mano de Dios que no sólo lo curaba restableciéndolo a la sociedad sino que a la vez le ofrecía la salvación. La apertura a Dios es lo que le permite “volver”, convertirse, dar gloria a Dios y agradecer a Jesús por su misericordia.

Después de experimentar cierta perplejidad por la falta de agradecimiento de los otros nueve enfermos, Jesús dice al samaritano: “levántate y vete; tu fe te ha traído la salvación”. Jesús constata la fe del samaritano, es decir, su convicción de que el maestro tiene poder para ayudarlo, la certeza de que en El actúa Dios como un Padre misericordioso que no quiere el sufrimiento de sus hijos sino la felicidad. La curación dio al samaritano la posibilidad de abrirse al misterio de Dios que sana y salva.

Conclusión

Este relato, como tantos otros del Evangelio de Lucas, nos muestra a Jesús cercano a los marginados. Esta cercanía manifiesta el actuar amoroso de Dios que ha enviado a su Hijo al mundo para establecer su Reino en dónde todos aquellos que están excluidos de la mesa de la vida son incluidos, vueltos a su dignidad de hijos e invitados a participar de la salvación que Jesús nos ha proporcionado en la Cruz. La gratitud es la respuesta de fe, de aquellos que abiertos al misterio de la comunión con Dios descubren su presencia sanante en los acontecimientos de la vida cotidiana.l


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