×

Evangelio según san Lucas (10,1-9):

- 01:05 El Evangelio

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de 2 en 2, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: ‘Está cerca de vosotros el reino de Dios”.

Comentario

En este pasaje Jesús envía a algunos de sus seguidores a predicar por los caminos y los pueblos con instrucciones muy precisas. Ellos ya conocían el mensaje y ahora les explica cómo hacerlo llegar. Y no solo de palabra, también con obras, “curad a los enfermos”. Nosotros debemos sentirnos llamados por el Señor, enviados a predicar la Buena Nueva. No hace falta tener el don de lenguas, hace falta un corazón de Cristo. No puedo evitar recordar cómo Nuestro Padre Santo Domingo hizo lo mismo con sus primeros frailes ante el asombro de todos: los dispersó en vez de encerrarlos en un convento, los mandó a anunciar el Evangelio a todas partes y esa es la misión hoy en el mundo. l


Más noticias de hoy