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Roberto Cantos: “Los golpes de Estado eran una tradición”

Mañana, en el encuentro “Ah, la vuelta”, el Dúo Coplanacu será la figura central. Julio Paz y Roberto Cantos presentarán en el Fórum, donde actuarán, los temas de “Los Copla”, su último disco. La proyección de un grupo que define la identidad de Santiago.

- 21:12 Pura Vida

¿Qué se siente ser representante de la santiagueñidad a través de la propuesta musical del Dúo Coplanacu?

Lo que se siente es que lo que uno tiene como identidad es muy fuerte. La música que nosotros hacemos tiene una raíz en la historia de Santiago y en la historia de cada uno de nosotros es también muy fuerte. Entonces, por ahí, lo que uno siente es que tiene un tesoro para dar, un tesoro para andar repartiendo y para compartir.

¿De qué manera reparten y comparten ese tesoro y qué reciben del público?

Lo que recibimos es casi indescriptible. El vínculo que tenemos con la gente es una cosa muy hermosa. Nosotros nos sentimos muy queridos y respetados por la gente. Lo que damos o lo que tratamos de dar es un testimonio artístico lo más digno posible basado en nuestra propia historia y en nuestra infancia fundamentalmente. Y lo hacemos de la manera más simple. A lo largo de tantos años cantando hemos aprendido que lo simple siempre es más profundo.

¿A partir de lo simple se sostiene este andamiaje si tenemos en cuenta que la injerencia de otras músicas amenaza siempre al canto popular?

Por ahí no hay tanto andamiaje. El sentido o el pretender ser cantores populares es recorrer nuestro territorio cantando y compartiendo. No hay mucho más misterio. Como decía al principio, a lo largo ya de 34 años hemos aprendido muchas cosas respeto de esto. Hemos aprendido qué cosas son importantes y qué cosas no lo son.

Hoy (por ayer) es el Día Nacional del Gaucho. ¿Cuál es la valoración que ustedes hacen si tenemos en cuenta que el gaucho es parte intrínseca de la identidad, de las tradiciones argentinas?

La figura del gaucho, como figura histórica y como símbolo de nuestra identidad, es un poco antigua. A través de él se describe también el trabajador rural que también, en estos tiempos, ha cambiado mucho. El tema de valorar las tradiciones es un arma de doble filo porque, como siempre digo, hay buenas tradiciones y hay malas tradiciones. Por ahí uno corre el riesgo de meter todo en la misma bolsa, sobre todo en el mensaje o en testimonio que se deja a los niños a la gente joven.

¿Cuáles serían esas malas y esas buenas tradiciones?

Es una lista muy vasta. El fútbol es una tradición muy enraizada en este país y tiene aspectos maravillosos y tiene aspectos terribles. Por ahí, valorar el fútbol sin tener en cuenta el juego es medio peligroso. Lo que se convierte es en un fenómeno de mercado, en un fenómeno financiero, los clubes son cada vez más empresas y que los changuitos juegan cada vez menos al fútbol. Van a las escuelas de fútbol, donde se entrenan, aprenden técnicas pero de juego hay muy poco. Por otra parte, por suerte ya no, los golpes de Estado eran una tradición también. Fueron una tradición funesta, terrible. Hemos llegado a vincular a la Patria solamente a las Fuerzas Armadas, lo cual es una barbaridad.

La próxima semana asumen Alberto Fernández y Cristina como presidente y vice de la Nación. ¿Cuáles son las expectativas que te genera este cambio de gobierno en la Argentina?

Yo, como a la mayoría de la gente, nos genera las mejores expectativas. Es muy claro lo que nos ha perjudicado este gobierno que sale. Es muy claro lo que ha hecho, a quién ha favorecido y a quién ha perjudicado. Yo espero que este nuevo gobierno, como dice Fernández, enderece este rumbo y nos incluya a todos los habitantes del país en una vida más digna, en mejores condiciones, que haya trabajo, que haya producción, que la gente pueda tener aire para descansar y disfrutar y no solo esta angustia que tiene que ver con un atentado a la dignidad y al trabajo.

“Lo de Bolivia es un golpe de Estado”

Roberto Cantos, en su entrevista exclusiva con EL LIBERAL, analizó la realidad en América Latina, particularmente la de Bolivia.

¿Cómo analizas la realidad que hoy vive América Latina, particularmente Bolivia y la Argentina?

Lo de Bolivia es, a las claras, un golpe de Estado en un país que ha producido transformaciones que ha perjudicado mucho a los grupos de poder hegemónicos de siempre. Los cambios que ha hecho Bolivia son muy claros. Todos los índices económicos han mejorado ostensiblemente. Eso conlleva un poco a atacar los intereses de los pocos que siempre han tenido el poder y que responden a otros intereses de países mucho más poderosos. Eso está muy claro. En tanto, en nuestro país, no es concebible un golpe de Estado porque a través de cultivar la memoria hemos aprendido que no nos podemos permitir nunca más este tipo de acontecimientos. No obstante, hay que estar siempre atentos porque esta gente nunca descansa.



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